Retornando al tema…

No hay nada peor que levantarse un domingo por la mañana y que te recuerden que los envases de detergente van al contenedor amarillo. Y aunque me parece mucho más trágico ver infinidad de imágenes de playas rebosantes de envases después de la verbena de San Juan, sintonizo más con las evidencias que ponen en jaque los discursos repetitivos. Digo que no hay nada peor porqué hace muchos años que los mensajes son invariables, porqué el elevado conocimiento de los ciudadanos no implica que los hábitos y comportamientos sean coincidentes con la recogida selectiva y porqué en España, el 55% de residuos terminaron en vertederos en 2014, sin que se hayan producido cambios significativos desde hace 15 años

El anuncio de implantación de un sistema de retorno de envases en la Comunidad Valenciana ha desatado de nuevo el debate cruzado sobre su gestión. Los familiarizados con el tema, a los que me dirijo, conocen de sobra los protagonistas, datos y reproches.

Para empezar, me gustaría citar una frase de José Antonio Marina escuchada recientemente en una entrevista con Jaume Barberà: “Ahora el entorno es rápido, acelerado, cambiante, imprevisible. Esto implica que cualquier persona, estructura u organización debe aprender al menos a la tasa de velocidad que cambia la sociedad si no quiere quedar en la marginalidad”.

Se trata pues de innovar. A principios de 2012, después de las “Jornades sobre gestió d’envasos i residus d’envasos ”, organizadas por APROMA  en Barcelona, reflexionaba en un post sobre los dos estilos que mostraban los contendientes. Estilos y actitudes exageradamente contrastadas en el propósito de buscar soluciones a los retos que plantea la gestión de los residuos.  En estos cuatro años no veo apenas síntomas de cambio en el planteamiento del gestor de envases, tan solo cambio de formas, cuando la evolución y la innovación no son temas de forma, sino de fondo.

Socialmente vivimos una etapa de cambios sin precedentes que discurre a alta velocidad. Observen las gráficas de evolución de la recogida selectiva de la mayoría de municipios en los últimos quince años y no les resultará difícil trazar la progresión si no hacemos algo distinto. Ramon Folch, en una acertada frase dice: “No hay que limitarse a cambiar muchas cosas para que todo siga igual, sino cambiar pocas para que todo sea diferente”. Contradiciendo a Folch y en el caso de la gestión de los residuos municipales, me temo que para que todo sea diferente hay que cambiar muchísimas cosas y empezar cuanto antes o se nos echarán encima los ambiciosos objetivos 2020 que nos reclama la UE.

No creo que debamos quitarle méritos al sistema actual y los resultados obtenidos hasta al menos unos años atrás, pero las acciones de gestión y especialmente de comunicación de hoy en día no me parece que discurran al ritmo que demanda la sociedad y a las que se refiere el Dr. Marina en la entrevista. Y en esta línea de adaptación a los cambios debo añadir que no simpatizo en absoluto con el tono de suficiencia, buenismo y alarmismo que el gestor muestra en las redes. Al menos no lo encuentro acorde al carácter que entiendo que debe expresar una sociedad sin ánimo de lucro dedicada a la gestión del Medio Ambiente cuando dialoga y debate con quienes tienen los mismos propósitos, aunque sea con planteamientos metodológicos distintos.

Me gustaría que hiciéramos menos envases y que recogiéramos más, pero será imposible si sólo incrementamos los contenedores y animamos a los ciudadanos con la misma música de siempre, tal y como indica la evolución de resultados. El sistema de devolución y retorno me parece una oportunidad para profundizar en estos objetivos, desde la complementariedad, la colaboración y la innovación, que no desde la competencia y el inmovilismo. Y creo, sinceramente, que nos permitiría encontrar nuevos vínculos y oportunidades de conexión con las distintas generaciones de ciudadanos si somos capaces de actualizar los mensajes desde lo social, la capacitación, la innovación y la transversalidad con otras áreas de la gestión municipal que no sean exclusivamente las responsables de la gestión de los residuos, el medio ambiente o la sostenibilidad. Los cambios para hacer frente a los retos en la gestión de los residuos, pasan por actitudes y posicionamientos abiertos, transparentes, cercanos, imaginativos y diferenciados de los que hemos mostrado los últimos años y que sigo invariablemente observando.

A las tres patas de la sostenibilidad hay que añadirle el tablero de la innovación. Ya no podemos esperar que  tres patas se mantengan firmes sobre el suelo si este se agita tan y tan rápidamente.

 

Imagen: foto tomada un lunes por la mañana de primeros de junio en el paseo de la playa de Altafulla (Tarragona)

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